domingo 8 de noviembre de 2009

Di NO - ÚNETE: –ÚNETE para Poner Fin a la Violencia contra las Mujeres




"Una de cada tres mujeres y niñas puede sufrir abusos en el transcurso de su vida." Contamos contigo para contribuir al cambio. Pasa a la acción. Dí NO – ÚNETE para Poner Fin a la Violencia contra las Mujeres

Nicole Kidman, Embajadora de Buena Voluntad de UNIFEM

Di NO – ÚNETE para Poner Fin a la Violencia contra las Mujeres es un llamado mundial a la acción para eliminar la violencia contra las mujeres.

La meta inicial es alcanzar un millón de acciones en noviembre de 2010, instando a los gobiernos de todo el mundo a convertir la eliminación de la violencia contra las mujeres en una prioridad máxima.

Cada acción cuenta, ya sea realizar voluntariado en un refugio de mujeres, hacer donaciones, realizar actividades de divulgación entre estudiantes o promocionar mejores leyes y políticas. Cada acción es contabilizada en www.dinoalaviolencia.org para mostrar la corriente de compromiso que existe sobre el tema.

domingo 1 de noviembre de 2009

ilustraciones de Aninés Macadam


Entre 1974 y 1976 realiza exposiciones de orfebrería que incluyen joyas de diseño antiguo. En 1977 se vuelca a la pintura y combina esta actividad con notas periodísticas e ilustraciones en revistas y diarios de Buenos Aires. Se desempeña en distintas agencias de publicidad y como ilustradora de libros.


Realiza varias exposiciones individuales y colectivas en el país y en el exterior. Sus obras figuran en colecciones privadas de la Argentina, Uruguay, Venezuela, México, Estados Unidos, Inglaterra, Holanda, España, Francia, Alemania y Ciudad de¡ Vaticano, como así también en el Museo Moderno de Buenos Aires (Argentina), en el Museo de Arte Americano de Maldonado (Uruguay), en el Museo de Stedelijke (Bélgica), en el Lithuanian Ex-Libris Club (Lituania), en el Museum, of International Contemporary Graphic Art (Noruega), en el Ex-Libris Museum. of Panevezys (Lituania), en el Hokkaido Municipal Library (Japón), en el Museum. of Regional Ethnography (Lituania), en el Vydunes Society (Lituania), en el Central Library (Lituania), en el Museum of Ex-Libris in Tarnów (Polonia) y en el Lithuanian Technical Library (Lituania).


Actualmente organiza y dirige un taller creativo de dibujo y pintura.


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martes 27 de octubre de 2009

Mujeres rodando


A partir del próximo jueves 29 se proyectarán, con entrada gratuita, los cortos preseleccionados del concurso La Mujer y el Cine, que, auspiciado por Página/12, logró una muy alta convocatoria y promete convertirse en el semillero de nuevas miradas femeninas, que aprovechan estos espacios exclusivos para tomar el séptimo arte por asalto. Seis de las directoras participantes hablan sobre sus obras y su experiencia detrás de cámara.
"Que llegaran 216 cortos fue un motivo de regocijo muy grande para nosotras", subraya Annamaria Muchnik, activa integrante de la comisión de La Mujer y el Cine, asociación civil con 21 años de existencia que este año propone en 10º Concurso Nacional de Cortometrajes realizados por Mujeres, con sus correspondientes premios. Los otros nombres de dicha comisión: Graciela Maglie, María Victoria Menis, Marta Bianchi, Julia Solomonoff, Sabrina Farji e Ivonne Fournery. "Hicimos mucho hincapié en promover este concurso en los medios apropiados: por ejemplo, una página en la web, www.lamujeryelcine.com.ar, puesta en Facebook en dos lugares distintos. Este recurso nos trajo mucho ida y vuelta entre las participantes. Tratamos de que hubiera mucha difusión en todo el país, a través de escuelas de cine, secretarías de cultura. Estamos consiguiendo que las chicas del interior cuyos trabajos fueron seleccionados vengan a Buenos Aires para la exhibición."

Desde luego, con más de dos décadas de muestras y concursos, no hace falta volver a fundamentar la realización de este tipo de eventos consagrados al cine hecho por mujeres, menos aún explicar que no se trata de un gueto ni de nada que se le asemeje. Muchnik se ríe de esta afirmación, después de tantos años de dar la cara, de dar razones. "Prefiero decir que tenemos motivos ciertos y concretos de satisfacción, aparte de la alta convocatoria: muchas chicas muy jóvenes entre las realizadoras, algunas de escuelas de cine, otras no; algunas ya recibidas, otras en plan de seguir estudiando pero que empezaron a filmar... Vamos a mostrar 50 films preseleccionados porque evidentemente no era posible exhibir los 200 y pico que llegaron. En todos los festivales del mundo quedan películas afuera. Estas eran las reglas y las participantes las conocían desde el vamos. También me gustaría remarcar que este año se advierte una mirada claramente diferente, especialmente entre las más jóvenes, aunque en general no se ponga el acento en temas específicos de género. Esta muestra ya está comprometida para ser proyectada en Mar del Plata, Córdoba y otras ciudades del interior. Personalmente, me da mucha ilusión pensar que algunas de estas chicas cuyas obras se verán en el Malba, en pocos años más lograrán que se hable de ellas, como en su oportunidad sucedió con Lucrecia Martel, Paula Hernández, Julia Solomonoff, quienes presentaron sus cortos en La Mujer y el Cine."

VIDA DE BAR

Nacida en Rosario y criada en Santa Cruz, Natalia Bianchi se vino a los 18 a la Capital para estudiar en la Universidad del Cine: "En los primeros tiempos en esta ciudad, me costó ambientarme, me sentía sapo de otro pozo. De los trabajos hechos en la Universidad, rescato Medusario, video que realizamos cuatro chicas del interior, cuatro miradas a veces extrañadas sobre Buenos Aires".

Bianchi es la realizadora de Soliloquio de una espera, uno de los films seleccionados. Un plano secuencia inmóvil que desde el punto de mirar de una mujer captura lo que sucede en el bar durante 7 minutos, también los movimientos de la calle a través de las ventanas. "Una de las cosas que más me impactó al llegar acá fue que hubiera tantos bares, que la gente se reuniera habitualmente en esos lugares... Y tuve ganas de reflejar esa cultura de bar en una película. Cuando escribí Soliloquio... tenía 19, se filmó en mayo del año pasado y lo terminé en febrero de 2009. Entre las pautas formales planteadas por la profesora, tomé la voz en off, me interesaba esa ambigüedad. Hicimos un casting y hubo que ensayar porque al tratarse de un plano secuencia tenía que manejarme con cierta coreografía previamente establecida. Fue un solo día de rodaje en un bar del barrio San Nicolás. Nos llevamos muy bien dentro del equipo."

Natalia ingresó este año en Filosofía, en la UBA, sin dejar sus estudios de dirección cinematográfica y paralelamente trabaja como voluntaria en el ZAP (Zona de Acción Prioritaria), dictando un taller de cine en la Escuela Nº3 del Distrito 19. Y hace planes de filmar un documental, si le va bien en otro concurso al que se presentó. La seduce la idea del viaje, de rodar entre los paisajes que ama: "Me inspira Robert Kramer en Ruta Uno USA, desplazándose a través de los Estados Unidos, interactuando con la gente de los distintos lugares. También me identifico con En el camino, de Jack Kerouac, con ese personaje que va un poco a la deriva, buscando la identidad de cada sitio. Querría ir por la Ruta 40 a Río Gallegos, después volver por la costa de San Cruz, siempre documentando..."

BAILES FRONTERIZOS

Remolinos de vivos colores irrumpen en la ruta, en un puente, en campo abierto. La imagen se ralenta, se descompone, se vuelve abstracta al ritmo ancestral de Tinkun. Y una mujer vestida de colores pálidos se sobreimprime haciendo otra danza, se debate dentro de un cuadro, entre cuerpos pintados por Deborah Balietti. Este film de Ladys González, presentado ya en diversos festivales, se llama precisamente Frontera Danza, y contó con la coreografías de Osmar Mercado (Tinku) y Cecilia Pugin (contemporánea). "La propuesta es habitar la frontera como un espacio indefinido, como un no lugar", explica Ladys González. "Establecer una relación con distintos lenguajes artísticos, trazar puentes en el sentido físico y metafórico, marcar el tránsito, el paso del tiempo... Y, no hace falta decirlo, celebrar la danza en sus distintas expresiones."

"No sé bien de dónde sale mi nombre, quizás del inglés... Es que soy hija de padre y madre paraguayos, hay otra tradición de nombres. Lo seguro es que hay más guaraníes que ingleses entre mis antepasados", dice Ladys, docente de expresión corporal y artista audiovisual. "El puente une y separa, lleva cuerpos que están fragmentados por dentro. En mi obra, bailan bolivianos e hijos de bolivianos que quizás no fueron nunca a Bolivia. Pero siguen bailando esas danzas remotas, trasmitidas de generación en generación, típicas de las fiestas. No por azar, en Frontera Danza coincidimos artistas de distintas nacionalidades."

El primer proyecto que realizó González fue Haedo en llamas (2000), un videodanza donde participaron 30 chicos de la escuela de teatro de Morón, sobre el caso de Roberto Canteros, el obrero injustamente acusado de robar cuando en verdad estaba ayudando a un chico. En Morón, González participa en el Proyecto Mixtura en Arte, convencida de que es una manera de que los chicos de bajos recursos conquisten espacios de libertad, se relacionen con su propia creatividad.

RENACIMIENTO DE OFELIA

"Me gusta tomar personajes de la mitología, de la literatura y llevarlos a situaciones contemporáneas", declara Julia Anaut, creadora del corto Ofelia en cristalino arroyo, con amplia formación en artes visuales (pintura, grabado, fotografía). "La Ofelia de Hamlet es una mujer que muere por amor, una romántica de la que doy otra versión. Me importa la relación de la mujer con la naturaleza. En la obra de Shakespeare, se dice de ella: flota como una sirena o como una criatura natural de ese elemento."

En Ofelia..., una chica –interpretada por la propia Anaut– se sumerge en la bañera con expresión de relajada beatitud, el agua se va volviendo verde, flotan de pronto flores de loto claramente artificiales, la chica empieza a brotarse de verde, ramas de enredadera se adhieren a las superficies enlozadas del baño. Pero esta Ofelia se sale del molde de la suicida loca de amor al generar su propio ecosistema, entrar en comunión con el verdor, los elementos, la música de Ber Chese. "Sucede que hay en mí una añoranza de la naturaleza, crecí en Cipolletti, lugar pegado a las chacras, a la manzana. Ofelia parte de la serie de fotografías Ofrenda, ahora estoy trabajando en una nueva donde hay una procesión de mujeres envueltas en plantas, situaciones rituales. A través de la historia, de algunas religiones, de la cultura, la mujer tiene una relación más directa e intensa con la naturaleza, sus fenómenos. Y obviamente, es la que da vida."

Al igual que otras célebres fotógrafas que eligieron protagonizar sus propias fotos, a Julieta Anaut se la puede ver (en www.enamoradadelmuro.wordpress.com o en cualquiera de las muestras donde expone) coronada de pájaros, vestida de tallos con hojas y flores que trazan arabescos en su cuerpo desnudo, también como un actualizado personaje de la mitología griega hilando el destino en una vieja máquina de coser.

LA ESTACION DEL AMOR IMPOSIBLE

Nadie que haya seguido fielmente la novela Montecristo puede haberse olvidado del complejo personaje de Milena, la amante sin esperanzas de Marcos, el villano joven encarnado por Joaquín Furriel. Merecidamente, Celina Font fue candidata al Martín Fierro por este notable trabajo, producto de su talento y de su aprendizaje con maestros como Carlos Gandolfo, Beatriz Matar, Augusto Fernandes. Y antes de hacer esa tira, Font ya había incursionado en teatro, cantando en el espectáculo Historia de un amor, junto a Marta Pacamici, sobre poemas de Irene Gruss. En estos momentos, cumple una actuación desopilante (está nominada para los ACE) en Amor a tiros, de Bernardo Cappa, que se ofrece en El Camarín de las Musas.

Empero, el primer deseo artístico de Celina fue dirigir cine, pero al terminar la secundaria, luego de negociar con su familia, empezó en Bellas Artes. "Pasó que mientras cursaba el profesorado de pintura me iba enganchando con la actuación, sin dejar de pensar en el cine. En 2003, con algunos ahorros y tiempo disponible, me decidí a entrar en la FUC." Celina Font reconoce que estos desvíos confluyeron, se fueron acoplando a su deseo inicial. "Aunque me metí de lleno en Bellas Artes, pronto comprendí que había algo de lo solitario en la labor del pintor que no me convencía, sabía que necesitaba trabajar en equipo, tener interacción con otra gente. Por eso me incliné primero por la actuación, luego me animé al cine. Cuando veo el cuerpo de los cinco cortos que hice durante la carrera, advierto que comparten una cuestión temática que tiene que ver con el deseo, con la búsqueda, el intento, la imposibilidad de una relación de pareja, también con la soledad."

No hagas el amor... cita en su guión poemas de Gruss y tiene un tono de comedia leve, irónica, raro de encontrar en los cortos presentados: en una hostería costera donde todo el mundo se conoce, fluctúa el deseo, se multiplican los juegos de seducción, se abre un abanico de opciones probables, bajo al mirada algo distanciada de la protagonista (Josefina Lamarre), cuyo discurrir, siempre en off, está en la voz de Font. "Creo que la comedia es un género difícil de sostener en su aparente ligereza, pero que facilita la comprensión directa de ciertos planteos. El humor te permite pasar muchas cosas, expresar un enfoque, dejar caer una reflexión. Sin duda, puede tener un poder subversivo. Trabajé mucho para encontrar esa estructura como de sucesión de postales no siempre en orden, con esa aceleración y esa acumulación propias de la memoria." No hagas el amor... luce un sólido elenco de once actores y actrices que, aparte de Lamarre, entre otros, incluye a Arturo Goetz, Monica Gazpio, Inés Efrón. "Les estoy muy agradecida, fueron seis días de rodaje, viajando cada día a la provincia, un despliegue increíble."

RETRATO DEL ARTISTA COMPROMETIDO

En fondo de una casa de familia, Lucila Las Heras inventó un mundo paralelo, alejado en el tiempo y el espacio, para contar la fábula de un joven artista que en la Edad Media salva a los habitantes de su pueblo de los estragos de la peste, al poder representarla.

La directora del film Retrato de la peste, un corto de animación por stop motion, expone sus motivos: "Desde muy chica me gusta el cine fantástico, contar y que me cuenten historias. En el momento en que tomé este tema, estaba estudiando en sociología la época medieval. Me interesó mucho conocer aspectos de esa sociedad tan diferente de la nuestra, y también comprobar cómo permanecen ciertas costumbres universales, como la existencia de fábulas y leyendas que explican el mundo mediante metáforas. Me interesa el papel del arte que te libera, te puede salvar de diversas maneras. Este chico artista tiene el poder de ver lo que los demás no ven, lo puede comunicar a través de su pintura. No es casual que en todas las épocas en que hay problemas de autoritarismo, lo primero que se cuestiona es el arte que no se rinde ante el poder, se censura a los artista que expresan ciertas verdades incómodas".

Para la realización de este corto, Lucila trabajó con muñecos bastante complejos que debajo de la ropa tienen un esqueleto articulado de bronce que ella construyó con ayuda de su profesor de la UBA (Diseño de Imagen y Sonido) Rodolfo Sáenz Valiente. La ropa la hizo una amiga, Daniela López. Las cabezas pertenecen al escultor Juan Cavia, la dirección de fotografía es de Cinthia Liberczuc. "Yo tenía el dibujo de los personajes, para algunos me basé en pinturas. Busqué mucho en el barroco para el tema de la fotografía, sobre todo los holandeses de esa época, también Caravaggio."

CITA DE SIRENAS

La primera idea que se le disparó a Paula Herrera, directora del corto Blanca tu humedad, fue trabajar con la sexualidad de una mujer madura. Luego se fueron sumando otros componentes: el agua, el nado sincronizado, las relaciones entre edades y clases sociales diferentes. Componentes ligados a los conocimientos de plástica, música, teatro, danza butoh, de esta realizadora que hizo la carrera de Imagen y Sonido en la UBA.

Sin diálogos –apenas un par de palabras se pronuncian–, mediante una rica banda de sonido, imágenes muy elaboradas y exactas actuaciones, se narra el cruce, el intercambio de miradas exploratorias, el acercamiento entre una mujer joven que va a hacer sus prácticas a un natatorio y la cuidadora del vestuario. Los fríos azules del agua, los azulejos, las paredes, la ropa, se contrastan con la primera aparición de un color cálido: el rojo del tomate que muerde con fruición esa mujer grande dispuesta a la sonrisa afable, a exponer su cuerpo pleno en la ducha, provocando primero intriga y cierta turbación en la chica que, se sabe cuando aparece el reparto, se llama Blanca.

"Me fascina el agua en general", afirma Paula Herrera. "En la pileta, la protagonista entra en otra realidad, experimenta otra libertad... Diría que toda la película trata de mostrar los diversos niveles de percepción a través de las emociones, de las texturas, los colores, los sabores. Blanca accede de a poco al territorio de esa mujer más grande, que podrá convertirse en su amiga, su amante, su guía... Esa mujer que preside ese festejo final con algo de dionisíaco, donde el grupo de nadadores teje rondas y figuras en el agua, un guiño a Esther Wiliams pero con otra música, otro sentido. Hay integración, hermandad, alegría compartida en ese encuentro de mujeres en el agua."¤

Exhibiciones de la Muestra 10º Concurso de cortos La mujer y el Cine, en el Malba, avenida Figueroa Alcorta 3415; jueves 29, a las 18 y a las 20; viernes 30, a las 18 y 20; sábado 31, a las 18 proyección y a las 20 premiación.
Por Moira Soto
Fuente: Página/12

sábado 24 de octubre de 2009

Mujeres de Hezbollah un Documental de Maher Abi Samra


Mujeres de Hezbolá (Femmes de Hezbollah, 2008), del realizador libanés Maher Abi Samra, es el intento de acercarse a un partido cuya ideología religiosa no comparte, pero cuya firmeza admira.

En 1982, cuando las tropas israelíes invadieron Líbano, encerraron a los militantes palestinos en campos de prisioneros. En uno de estos campos coincidieron el futuro director de cine Maher Abi Samra y Khadije, una dirigente que venía de Al-Fatah y estaba en el proceso de creación del Partido de Dios (en árabe, Hezbolá).
Mujeres de Hezbolá es un documental cuyo hilo conductor son dos entrevistas con mujeres de ese partido: su vieja conocida, dirigente del partido (Khadije) y una joven militante salida de los cursos de religión y esposa de un mártir del partido (Zeinab).


Khadije alega tres razones para cambiar su antigua militancia: el refugio que le ofreció Dios cuando estaba desamparada en la cárcel, la impotencia ante las masacres de los campamentos de Sabra y Chatila, y el ejemplo de la revolución iraní –en particular, la referencia a las mujeres como factor fundamental de la victoria. Cuando –siendo el jefe religioso y el líder revolucionario- el imam Jomeini pronunció estas palabras era la primera vez que sonaban en el mundo árabe. En los oídos de Khadije sonaron también a algo parecido al feminismo, que ella estaba defendiendo.


Maher Abi Samra no ahorra críticas a Hezbolá, en particular a los asesinatos de quienes no pensaban como ellos. Pero, al mismo tiempo, le concede la lucidez cuando desmonta los intentos de Israel de perpetuar la guerra en el Líbano: importa poco quien luche, la cuestión es que signa matándose para tener un Estado títere.


Por un lado, está la organización comandada por imames chiítas, según los cuáles después del profeta vienen los mártires de Hezbolá. Las calles de Beirut están llenas de banderas como imágenes de algunos mártires. Sus concentraciones presentan un encuadramiento claramente militar: las de los futuros mártires, con un pañuelo atado en la frente, o las de los niños, vestidos de soldados y pisoteando unas banderas israelíes y yanquis, pintadas en el suelo. Mirar eso equivale a recordar los desfiles nacionalsocialistas.


Pero, por el otro lado, está su trabajo social. En una situación como la del Líbano, los servicios sanitarios están desorganizados y desaparecidos. Hezbolá tuvo la audacia de llenar su ausencia: en cada barrio hay una casa de curas del Partido. Uno puede ir simplemente a curarse, pero también están los que siguen cursos de religión (paso previo a la militancia de Hezbolá). Es significativo que el marido de Zeinab se prepara para ser mártir, mientras que los dos hijos quieren ser médicos.


La parte más sorprendente del documental es la rotundidad y radicalidad del feminismo que demuestran Khadije y Zeinab, denunciando la injusticia contra las mujeres. El machismo y el cinismo de los miembros del Partido de Dios lo pone en solfa Khadije (con sarcasmos bien medidos). Zeinab es mucho más contundente: "Si yo tuviese el poder, daría la libertad a las mujeres, les abriría las puertas que aprisionan sus vidas. Si el matrimonio es un inconveniente, entonces también lo aboliré".


Aún no, y sin embargo, casi. Mujeres de Hezbolá parece querer decir algo, pero es aún muy frágil para contarlo. Al final, Zeinab merodea por un edificio bombardeado en la línea de la costa. Está sola, y tiene una expresión grave –es lícito preguntarse dónde está su marido… si todavía vive. De repente, exclama: "vivimos tanta guerra, y aquí, la belleza se extiende hasta el infinito". La película se cierra: aunque eso permite acabar el discurso, atisbando los caminos por los que habrán de transitar las mujeres de Hezbolá.


(Tomado de la reseña de la III Muestra de Cine Árabe y Mediterráneo, que se celebrará del 22 al 25 de octubre de 2009 en Sant Feliu de Llobregat, organizada por Sodepau y Cinebaix).

Josep Torrel
El Viejo Topo nº 261

Fuente: Rebelión

martes 20 de octubre de 2009

LIBROS-CHILE: Mujeres en armas


La historia oficial del país "invisibiliza a las mujeres" como sujetos políticos, ubicándolas en un rol secundario o anecdótico, según la periodista Cherie Zalaquett, quien acaba de publicar el libro "Chilenas en armas".

"La participación de las mujeres en la historia ha sido importante. Otra cosa es que los historiadores no hayan querido hacer esa lectura", planteó la destacada periodista chilena que ha trabajado en varios medios escritos locales, como el diario El Mercurio, y que también publicó en 2005 "Sobrevivir a un fusilamiento. Ocho historias reales".


Particularmente, Zalaquett cree que "la sociedad chilena ha omitido una reflexión sobre el papel de las mujeres en la lucha armada reciente del país por un tema de prejuicios". "No se hace una lectura de ellas como actores políticos, sino más bien como víctimas de violaciones a los derechos humanos", añadió la autora del libro cuyo título completo es "Chilenas en armas. Testimonios e historia de mujeres militares y guerrilleras subversivas", editado por Catalonia. "La idea de este libro era romper ese paradigma.


Este texto pretende ir más allá de un libro periodístico propiamente tal, porque incorpora teorías filosóficas y de género como categorías de análisis. Esto significó en verdad un tremendo esfuerzo de reflexión", reconoció. Su idea no era quedarse en la anécdota.


Desde su visión, la lucha armada en Chile, en la cual participaron activamente mujeres, comenzó en 1974, luego del golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973 perpetrado contra el presidente constitucional Salvador Allende (1970-1973).


En 1974, además, se abrió la primera Escuela Femenina Militar del Ejército, destacó. Desde un enfoque de género, tanto las mujeres militares como las guerrilleras enfrentaron similares dificultades. "En el caso de las primeras, aún cuando había un decreto de gobierno que les permitió entrar a los cuarteles, debieron enfrentan muchas resistencias masculinas al interior de estas instituciones, que no las aceptaban", recordó Zalaquett.


En los grupos insurgentes, muy pocas mujeres alcanzaron las máximas jerarquías. "Las cúpulas donde se tomaban las decisiones generalmente eran espacios masculinos, pese a que había una demanda de ellas por ser admitidas en estas instancias", asegura. Pero sin duda la maternidad fue, y sigue siendo, uno de los temas más conflictivos.


Por ello la autora optó también por entrevistar a los hijos de algunas protagonistas del libro. A pesar de todos los avances, por ejemplo, hoy las Fuerzas Armadas chilenas no permiten a las mujeres embarazadas utilizar uniforme, graficó Zalaquett, quien cubrió como corresponsal el conflicto bélico entre Perú y Ecuador ocurrido en 1995. "Si consideramos que el uniforme es un signo de identidad de estas instituciones, significa que los cuerpos de ellas no son aceptados en todas sus instancias.


Ha habido intentos de mujeres militares de traer uniformes desde otros países para que se puedan adecuar a nuestras Fuerzas Armadas, pero no han tenido eco", dice. Para las guerrilleras, la experiencia de ser madres fue "un punto de quiebre" en su identidad. Tanto que algunas desarrollaron un concepto que se llamó "maternidad en resistencia", que implicó seguir siendo madres, pero dejando a sus hijos al cuidado de otras personas o instituciones mientras ellas luchaban, explicó.


La obra de Zalaquett, de 345 páginas, tiene siete capítulos y sus fuentes son múltiples: libros, documentos académicos, artículos periodísticos y unas 50 entrevistas personales. Por su aporte, fue incluido en la Colección de la Cátedra de Género de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).


Los tres primeros apartados están dedicados a la relación de las mujeres con el ejército, la armada y la fuerza aérea. Mirando hacia el futuro, Zalaquett cree que "teóricamente es posible (que una mujer ocupe la comandancia en jefe de alguna de las ramas castrenses en Chile), pero que esto podría producirse dentro de 28 o 30 años más, dado el ritmo de las dinámicas militares". "Ha habido una incorporación bastante grande de las mujeres a las instituciones armadas regulares, pero desde una perspectiva de género falta mucho por avanzar para que esa incorporación sea de verdad real y no decorativa", afirma.


El cuarto capítulo describe la vida de algunas mujeres que pertenecieron al insurgente Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), surgido en 1965 de la mano de jóvenes estudiantes universitarios y que desde un comienzo abrazó la vía armada para instaurar un nuevo orden político, económico y social en Chile.


Luego de hacer una tregua a su estrategia militar durante el gobierno de Allende, de la izquierdista Unidad Popular, intentó resistir a través de las armas a la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990). Pero más de 600 militantes fueron abatidos por los servicios de inteligencia del nuevo régimen, consigna Zalaquett.


Los dos capítulos siguientes se centran en la presencia femenina en el aparato militar del Partido Comunista (PC) y en el insurgente Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR). Allí se destaca la historia de la hoy fallecida presidenta del PC, Gladys Marín, y de Cecilia Magni, la comandante "Tamara", la única mujer que logró integrar la más alta jerarquía del FPMR. Tamara, asesinada por la dictadura junto a su pareja, Raúl Pellegrin, número uno del Frente, tuvo responsabilidad en los principales ataques armados del grupo, entre ellos, el frustrado atentado contra Pinochet en 1986. El séptimo capítulo está dedicado a las mujeres que integraron el MAPU-Lautaro.


El MAPU fue un partido político de izquierda que nació en 1969 como una escisión de la Democracia Cristiana. Durante la dictadura, un grupo que integraba esta colectividad decidió formar el MAPU-Lautaro para realizar acciones violentas. Zalaquett prefiere dejar abierta la interrogante sobre cuál es el aporte de estas mujeres. "No podría dar una receta. Es un tema a discutir.


Desde un análisis filosófico-político, el poder tiene carácter masculino. Entonces habría que pensar si las mujeres que ingresan a estos contextos de poder 'androcéntricos' en realidad logran romper una hegemonía o finalmente lo que ocurre es que el poder 'androcéntrico' nuevamente se encarna en ellas", dice. "Habría que ver de qué manera es posible, o imposible al final, que las mujeres puedan 'feminizar' el poder que adquieren", acotó.


Para la autora, "el libro es una invitación a pensar el tema de la incorporación de la mujer a los contextos de lucha armada". "Hay mujeres hoy día que han actuado en la resistencia mapuche, por lo tanto este tema necesita una urgente reflexión: por qué las mujeres se incorporan a la violencia y por qué siguen habiendo focos de violencia en una sociedad que se supone democratizada", cuestionó. Zalaquet se refiere a las reivindicaciones territoriales, políticas y culturales del pueblo mapuche, el más numeroso de la colectividad indígena en Chile, que hoy se expresa con tomas de predios particulares y otros hechos de violencia en el sur del país. "Significa entonces que hay espacios que no han sido democratizados lo suficiente, sectores que no han sido incluidos y por lo tanto siguen insistiendo en sus demandas a través de la violencia.


Yo creo que hay que hacer una reflexión profunda en torno a ese tema, más que reprimir y militarizar las zonas donde se están produciendo estos conflictos", concluyó.

Por Daniela Estrada
Fuente: IPS