sábado, 29 de diciembre de 2007

Feminismo y Arte


El feminismo abrió un nuevo horizonte artístico a las mujeres y fue uno de los movimientos culturales más importantes de la historia del siglo XX.


Mary Beth Edelson"Some living american artists/Last supper", 1971

  • Una historia dominada por los hombres

¿Por qué no ha habido mujeres artistas de la talla de Miguel Ángel, Rembrandt o Picasso? ¿Por qué en la historia del arte occidental, hasta bien entrado el siglo XX, prácticamente no hay mujeres "innovadoras" o "exitosas"? ¿Por qué no se recuerdan mujeres artistas "geniales"? ¿Por qué la mayoría de las mujeres artistas vivieron a la sombra de sus maridos, amantes o mentores artistas?
En la década de los años 60 del siglo XX un grupo de mujeres de Estados Unidos, Inglaterra y Alemania, todas ellas especialistas o interesadas en el arte como historia y como práctica, se hicieron estas preguntas. Estas mujeres se veían a sí mismas como "feministas", porque desde su ámbito profesional participaban del "despertar" que caracterizó a esos años y que implicó una intensa reflexión y denuncia de las causas de represión femenina a nivel social, político, familiar, sexual y cultural.
La preocupación de las feministas acerca de la condición de las mujeres está estrechamente ligada a otros acontecimientos y movimientos que sacudieron la conciencia del mundo, como el movimiento por los derechos civiles de la población negra en Estados Unidos, la guerra de Vietnam, el lanzamiento al mercado de los anticonceptivos, la experimentación con drogas psicotrópicas, los movimientos estudiantiles y hasta la llegada del ser humano a la Luna. En fin: el feminismo fue uno de los eslabones del "despertar" social de grupos hasta entonces marginados de los espacios de poder.
Para analizar la silenciosa presencia de las mujeres en la historia del arte, las estudiosas feministas partieron del rechazo a cualquier insinuación de una supuesta incapacidad "natural" de la mujer para la creatividad artística y se centraron en el terreno que, en su opinión, daría respuesta a todas las interrogantes: la condición social y política de la mujer en el campo del arte.Según estas mujeres durante prácticamente toda la historia de la humanidad el hombre había construido el mundo social, intelectual, artístico y religioso a su imagen y semejanza, dado que los hombres detentaban el poder en la mayoría de los ámbitos de la vida. En este sistema centrado en los hombres, las mujeres habían tenido muy pocas oportunidades de desarrollar sus capacidades con el mismo alcance que los varones.
Así, en el campo artístico, la enorme mayoría de las obras las producían los hombres, para un público masculino y con mensajes que reflejaban los sueños, expectativas y fobias de los hombres. Además, aunque el acceso de mujeres al estudio formal del arte no estaba prohibido, había políticas que de hecho limitaban su desarrollo profesional.
Todavía en 1893 en las academias de arte europeas no se admitía a mujeres en la clase de dibujo de desnudo, porque se consideraba indecoroso. De este modo a la mujer le estaba vedado uno de los entrenamientos más importantes del aprendizaje artístico. En cambio se presentaban menos obstáculos para que la mujer se dedicara a las artes menores tales como el bordado, pintura de cerámica, etcétera, actividades en las que eran socialmente más aceptadas.
Las feministas que comenzaron a interesarse por desentrañar la condición social de la mujer en el mundo del arte, le dieron mucha importancia a la idea que la cultura occidental perpetuaba acerca las diferencias entre los géneros como causa para la inequidad de oportunidades. Según ellas, la idea dominante era que la mujer se relacionaba más con la naturaleza y la intuición; y el hombre con la cultura y la actividad intelectual. Esta visión fue inventada por los hombres, decían las feministas, y había llevado al desprecio de cualquier aportación cultural o intelectual femenina.
De ahí que las mujeres encontraran sólo oportunidades circunstanciales para exhibir su trabajo y desarrollar su obra como artistas. La pregunta "¿cuál es la diferencia entre los hombres y las mujeres?" fue central en las preocupaciones feministas. Durante la década de los años 70 estas mujeres se dedicaron a explorar en qué eran diferentes las mujeres de los hombres. Y en el terreno artístico se preguntaron de qué manera podía expresarse el "ser femenino".

Por Itzel Rodríguez Mortellaro
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